Hay memorias que permanecen vivas en la piel: el olor de una colonia que marcó una época, el calor de una manta doblada, la fuerza de unas manos que no dudaban. Son recuerdos que nos llegan de madres y abuelas, de mujeres que, con ternura y carácter, nos abrieron paso en un mundo menos nuestro. Este poema es un homenaje a ellas, pero también a todas las demás: a quienes no fueron madres ni abuelas, a quienes no pudieron o no quisieron serlo. Porque cada vida de mujer es válida. Todas somos raíz, todas somos camino. Herencia en palabras Si yo hubiera sido madre y abuela,hubiera querido ser como ellas:raíces firmes en la tierra,miradas transparentes,un paso que avanzaba sin temblaraunque el suelo se agrietara. Sí, llevo la sangre de ellas,corre por mí su fuerza antigua,ese pulso que aprendió a resistir,ese carácter que era escudoy ternura al mismo tiempo. Las recuerdo en pequeños detalles:el olor de la colonia multifloralde los ochenta,mezcla de flores sencillas y rutina,que olía a casa,a brazos que arropaban,a infancia sin reloj. Y estaban también los olores que fueron suyos:tomillo y romero quemados en el aire,el humo de cirios que manchaba los dedos,la pólvora festiva estallando en el […]
#FuerzaYternura
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