SARÀ PERCHÉ TI AMO Subieron las escaleras del metro Colosseo como quien presiente que algo está por pasar. Y pasó. El Coliseo apareció de golpe.Sin transición.Como si alguien hubiera quitado un telón al mundo. Diana frenó. El aire se le quedó atrapado en el pecho. Luis dejó de caminar sin darse cuenta.Y Rebeca… sintió algo que no esperaba:asco de no tener palabras. El Coliseo no era un monumento.Era una declaración.Una herida hermosa que seguía respirando siglos después. —Es demasiado —susurró Diana—. No entiendo cómo puede ser tan… así. —Yo tampoco —admitió Rebeca. Y en ella, eso era equivalente a desnudarse. Y entonces, como una escena ensayada por los dioses del caos: la música. Una bocina maltratada. Un grupo de italianos —¿una despedida? ¿una familia coral?— cantando a voz limpia: «Sarà perché ti amo…» Luis ladeó la cabeza.Diana se tapó la boca, entre la risa y el colapso.Rebeca se giró con lentitud, como si esperara una explicación. No llegó. Sólo más coro. «Che confusione…» Y entonces:un hombre se arrodilló.Allí. Delante del Coliseo.Anillo. Cartel. Aplausos. Lágrimas.Una mujer gritó “sì” con todas las vocales posibles. La gente estalló.Bailaban. Lloraban. Filmaban.Era cursi.Era ridículo.Era, de algún modo, perfecto. Diana aplaudía con las mejillas húmedas. —¡Esto […]
novelaporcapitulos
1 entrada