¿Se puede viajar a Chichén Itzá sin salir de casa? Jorge Esquirol convierte la arquitectura maya en un mapa de autodescubrimiento que, además, tiene un propósito benéfico. Hay lugares que no conocemos en persona, pero que ya forman parte de nuestro imaginario. Lugares que, de alguna forma, nos llaman. A veces, para entender un monumento no hace falta haber caminado por sus explanadas, sino comprender la intención que lo levantó. Eso es lo que me pasó al leer «La pirámide del alma» de Jorge Esquirol. El autor no nos da una clase de historia seca sobre Chichén Itzá. Lo que hace es usar la grandeza de la cultura maya —esa mezcla de astronomía, tiempo y piedra— y traducirla en una experiencia interior. No es una postal turística; es un símbolo de elevación. El poder de una civilización que miraba al cielo Incluso sin haber pisado México, todos sabemos que los mayas tenían una conexión especial con el equilibrio y el tiempo. El libro honra esa herencia con una sensibilidad que asombra, convirtiéndola en la columna vertebral de una reflexión muy necesaria hoy: cómo crecer como seres humanos. Porque una pirámide, en el fondo, es: Lo más bonito es cómo Esquirol […]
Relatos de lectura
Los ecos de Udolfo Los ecos de Udolfo Una lectura que no termina nunca Llovía. No con furia, no con urgencia. Llovía como llueve en los libros antiguos: despacio, con una paciencia que no busca fin. La casa entera parecía escuchar. El reloj, desvanecido en su tarea, marcaba no las horas, sino el peso del silencio. Y el libro, abierto sobre mis rodillas, parecía respirar. Los misterios de Udolfo. Más que una novela, una atmósfera. Ann Radcliffe no cuenta: sugiere. No muestra el miedo, lo bordea. Su escritura es niebla, eco, presentimiento. Emily, la protagonista, no atraviesa pasillos: atraviesa estados del alma. Y aunque todo —dicen— se explica al final, lo inexplicable permanece. No en los hechos, sino en el aire que los rodea. Llegué a ella por una feliz casualidad. Una noche cualquiera, escuchando La noche del alquimista, me topé con su nombre: Ann Radcliffe. El episodio era narrado —como todos— por la voz pausada, casi hipnótica, de Ángel Gold, a quien admiro profundamente. Dijo de Radcliffe que era la madre del terror gótico. Pero no fue eso lo que me detuvo, sino otra frase: “Aquella que elevó el bello género a nuevas técnicas y horizontes.” No hablaba sólo […]