Donde el Baztán se encuentra con el Katrina Si alguna vez habéis cruzado el puente de Elizondo a través de las páginas, sabréis que despedirse del Baztán no es fácil. Hay algo en esa lluvia, en la casa de la tía Engrasi, en los silencios familiares de Amaia Salazar, que se queda pegado mucho después de cerrar el libro. Por eso tenía tantas ganas de leer La cara norte del corazón: necesitaba entender de dónde venía esa Amaia que ya conocíamos rota, intuitiva y obstinada. Y sí, este libro es una precuela, pero reducirlo a eso sería quedarse muy corto. Es, sobre todo, una novela sobre la supervivencia. Dolores Redondo nos lleva a 2005, a una Amaia de 25 años que participa en un intercambio con el FBI, lejos del Baztán pero no de sus fantasmas (Redondo, 2019). El escenario cambia a Estados Unidos, pero los secretos de familia siguen ahí, respirando por debajo de cada capítulo. De la lluvia del norte al fango del sur Lo primero que golpea es el cambio de atmósfera. El Baztán era húmedo, oscuro, casi mítico. Nueva Orleans, en cambio, aparece como una ciudad sofocante, viva y herida, a punto de ser arrasada por […]
#AmaiaSalazar
Aviso: Si no has cruzado el puente de Elizondo con Amaia, para aquí. Esta reseña tiene spoilers y remueve secretos de los Salazar que es mejor descubrir a solas. Hay libros que terminas, cierras y dejas en la estantería. Pero con Dolores Redondo me pasó algo distinto: tardé días en salir del Baztán. No es solo que escriba buena novela negra, es que construye un lugar tan denso que cuando levantabas la vista del libro casi esperabas oler lluvia. Lo que más me llegó de la saga no fueron los crímenes sino la gente que sostiene a Amaia. La tía Engrasi es el corazón de todo. Hay algo en ese personaje, ese faro que te espera con café y te lee sin que abras la boca, que te hace desearla de verdad. No como personaje: como persona. James y el pequeño Ibai funcionan como contrapeso cuando la trama aprieta demasiado. No son decorado, son el recordatorio de que hay un sitio al que volver. Y luego están las sombras, que en estos libros son largas de verdad. Flora me generó una mezcla rara de rabia y pena: esa envidia que le carcome por dentro, el resentimiento de quien se quedó […]