Donde el Baztán se encuentra con el Katrina Si alguna vez habéis cruzado el puente de Elizondo a través de las páginas, sabréis que despedirse del Baztán no es fácil. Hay algo en esa lluvia, en la casa de la tía Engrasi, en los silencios familiares de Amaia Salazar, que se queda pegado mucho después de cerrar el libro. Por eso tenía tantas ganas de leer La cara norte del corazón: necesitaba entender de dónde venía esa Amaia que ya conocíamos rota, intuitiva y obstinada. Y sí, este libro es una precuela, pero reducirlo a eso sería quedarse muy corto. Es, sobre todo, una novela sobre la supervivencia. Dolores Redondo nos lleva a 2005, a una Amaia de 25 años que participa en un intercambio con el FBI, lejos del Baztán pero no de sus fantasmas (Redondo, 2019). El escenario cambia a Estados Unidos, pero los secretos de familia siguen ahí, respirando por debajo de cada capítulo. De la lluvia del norte al fango del sur Lo primero que golpea es el cambio de atmósfera. El Baztán era húmedo, oscuro, casi mítico. Nueva Orleans, en cambio, aparece como una ciudad sofocante, viva y herida, a punto de ser arrasada por […]
#LecturasRecomendadas
Como bestias (Violaine Bérot, 2021) y Ventisca (Marie Vingtras, 2021) son dos novelas francesas breves e intensas sobre aislamiento, culpa y humanidad. Dos voces que escriben desde el silencio y terminan hablando del coraje de seguir viviendo. Reseña literaria. Introducción personal Leí Como bestias casi sin esperarlo, y me dejó con la piel de gallina. Semanas después llegó Ventisca, y con ella, algo diferente: la necesidad de releer algunos pasajes, de quedarme a pensar en lo que no se dice.Con Bérot sentí el temblor del misterio; con Vingtras, la calma triste de entender algo esencial. Las dos me recordaron que hay libros que no se devoran: se escuchan, se dejan reposar, vuelven por dentro cuando el ruido baja. Espacios que hablan En Como bestias, el paisaje es un valle de montaña, cerrado y lleno de rumores. En Ventisca, la inmensidad blanca de Alaska.Son extremos opuestos —el encierro y la vastedad—, pero ambos sirven para lo mismo: mirar lo humano sin distracciones. En esos territorios de frío o silencio, las personas muestran su verdad. Voces que se cruzan Violaine Bérot teje su novela con muchas voces: el pueblo, la madre, quienes observan desde fuera. Marie Vingtras, en cambio, reparte su narración […]
Conocí a Espido Freire hace años, a través de Melocotones helados. Aquel encuentro dejó la sensación de una voz singular, capaz de transformar lo cotidiano en un territorio lleno de resonancias. Volver a ella ahora, con Querida Jane, querida Charlotte, ha sido reencontrar no solo a una escritora, sino también a mis propias lecturas fundacionales: Jane Austen y las hermanas Brontë. En este ensayo, Freire entrelaza con maestría viaje, biografía y literatura. El libro no se limita a recorrer lugares asociados a las autoras —Bath, Haworth, los paisajes de Yorkshire—, sino que logra convertir esos escenarios en reflejo de la experiencia vital y creativa de quienes los habitaron. Austen, Charlotte, Emily y Anne aparecen así no como figuras intocables, sino como mujeres que escribieron desde la lucidez y la fragilidad, desde la urgencia de contar y de afirmarse en un mundo que no siempre las comprendía. Lo que más me ha impresionado es el tono íntimo, casi confidencial, con el que Espido se acerca a ellas. No se trata de una mirada académica, sino de una conversación entre escritoras y personas lectoras a lo largo del tiempo. En sus páginas, la biografía se funde con la obra, y la reflexión […]
Desde sus primeras líneas, Ferdinando Eboli sumerge al lector en un viaje sensorial intenso, donde los paisajes italianos cobran vida a través de descripciones vibrantes. Se perciben los aromas frescos de los Apeninos, el murmullo constante del torrente bajo el balcón de Adalinda y el susurro del viento entre las encinas. Es fácil imaginar la calidez de las tardes italianas y la brisa templada que acompaña los pensamientos inquietos de la protagonista. La historia despierta emociones profundas. El amor puro entre Ferdinando y Adalinda se percibe en gestos delicados, como cuando él corta un mechón de su cabello, sintiendo la suavidad entre sus dedos, o cuando ella le venda la herida con ternura. Pero este ambiente de dulzura se quiebra abruptamente cuando la traición irrumpe: la crudeza de las mazmorras, el peso de las cadenas y la humedad oscura de las celdas transmiten la desesperación de Ferdinando al perderlo todo. Uno de los momentos más impactantes es el descubrimiento del impostor, quien no es un extraño, sino el propio hermano ilegítimo de Ferdinando. ¿Qué se puede sentir al ver tu identidad robada por tu propia sangre? La historia juega con esta dualidad: la belleza de los escenarios naturales contrasta con […]