Salí del cine con la sensación de haber atravesado algo que no me pertenecía del todo y, sin embargo, se había quedado en mi cuerpo, como si me hubieran confiado un dolor antiguo que ahora late despacio, sin prisa por irse. Había un silencio espeso cuando se encendieron las luces, uno de esos que no incomodan, pero pesan; me noté las manos frías, la garganta cerrada, y durante unos segundos me quedé sentada sin moverme, como si levantarme significara traicionar algo que aún estaba ocurriendo dentro de mí. Pensé en lo extraño que es hacer las cosas al revés. Haber leído Hamlet hace tantos años, casi sin memoria ya, y entrar aquí sin haber tocado la novela de Maggie O’Farrell, como si hubiera llegado tarde a una conversación que en realidad me estaba esperando. Una amiga me dijo que esta película era para mí. Lo dijo sin dramatismo. Y tenía razón, de una forma que todavía me incomoda admitir. No recuerdo la historia como algo ordenado. La recuerdo como se recuerdan los sueños que duelen: por fragmentos que no encajan del todo pero que se sienten verdaderos. El cuerpo de Agnes en el bosque, tan unido a la tierra que […]
#cine
El 47 es una herida abierta. Es la historia de quienes llegaron con las manos vacías y levantaron su mundo con sudor, con esperanza, con el hambre apretada entre los dientes. Calles sin asfaltar, migas para comer, noches sin luz. El frío que se cuela por las rendijas, el viento que los niños tapan con el brazo porque no hay otro abrigo. Y, aun así, la vida sigue. Me recuerda a La plaça del Diamant de Mercè Rodoreda. Como Colometa, los personajes de El 47 sobreviven a la intemperie de la historia, con la misma resistencia callada de quien no tiene otra opción. Como ella, sienten la ciudad como un lugar extraño y a veces hostil, pero al que se aferran porque allí han echado raíces. Porque no es solo el suelo lo que nos hace pertenecer a un sitio, sino lo que ponemos en él. El protagonista lucha con el catalán como Colometa lucha con su propia voz. Se le enreda en la boca, se le resiste, pero lo aprende. Por amor. Por su esposa, por formar parte de algo más grande que su propio desarraigo. El idioma que primero le pesa termina siendo refugio. Y en medio de […]