DIREZIONE LA VITA El mensaje llegó con un pitido agudo y una vibración que hizo bailar el móvil sobre la mesa del desayuno.Diana lo leyó primero. Pedro se asomó por encima de su hombro con la familiaridad de quien ya había probado su helado, su paciencia y parte de su playlist. —Es la Asociación Dante —anunció con la boca aún llena de cornetto—. Han enviado el itinerario oficial. —¿Y bien? —preguntó Rebeca desde la ventana del hotel, donde intentaba confirmar si la señora de abajo era o no Laura Pausini de incógnito. —Nos esperan en Venecia dentro de tres días. Grabación en directo. Disfrazados. En la plaza de San Marcos. —Naturalmente —murmuró Rebeca—. Porque nada dice “profesionalidad cultural” como una peluca frente a una basílica. Luis alzó una ceja desde la cafetera italiana, que trataba con la prudencia de quien desactiva un artefacto histórico. —¿Y qué más? Diana deslizó el dedo por la pantalla. —Nos dan libertad para explorar otros destinos italianos, para “respirar la belleza” y preparar contenidos. Florencia, Verona, Pompeya, Capri… lo que inspire. Pedro la miró de reojo. —Florencia suena bien. Te acompaño. —¿En serio? —Diana ladeó la cabeza, entre divertida y tentada. —Totalmente. Hay algo allí […]
#PodríamosRegresar
PODRÍAMOS REGRESAR No era volver. Era escucharse por primera vez. Luis se apartó sin hacer ruido.Sin excusas.Solo se deslizó entre turistas y farolas.Como quien busca sombra, no porque huya del sol,sino porque necesita ver mejor. Diana señalaba piedras como quien busca pistas.Rebeca discutía con el GPS como si Roma la desafiara.Luis quería otra cosa.Aire.Y un poco de sí mismo. Había querido cantar.No por escenario.Por instinto. Tenía una voz grave, templada.Con algo de madera y de eco.Una vez, una mujer le dijo:“Cuando cantas, parece que todo va a salir bien.” Él no supo qué contestar.Y después eligió no cantar más. Su madre empezó a confundir nombres y horarios.Luis se quedó. No por cobardía.Por amor. Y lo que no se canta, a veces, se guarda tan hondoque uno olvida que sigue ahí. Era moreno, de espalda ancha y barriga honesta.Ojos entre marrones y verdes, como tierra mojada.Camiseta de algodón, reloj con correa gastada.El cuerpo de alguien que no compite.Pero sostiene. Y cuando cantaba, no cambiaba.Se volvía más nítido. Esa tarde entró en una papelería estrecha,con campanilla en la puerta y olor a cartón viejo.Compró un cuaderno negro.Tapa dura, sin líneas.Lo metió en la mochila como si llevara algo frágil.O recién nacido. En […]