Capítulo 3: La Memoria de la Tierra El sonido de la trampilla al cerrarse sobre ella fue más seco de lo que esperaba. Un portazo enterrado. Durante unos segundos, la oscuridad fue total. El vaho de su propia respiración se le pegó a la cara como una segunda piel. Tanteó en busca de la linterna. La luz fue débil al principio, temblorosa. Iluminó una galería estrecha, de apenas metro y medio de ancho, con paredes de obra viva y ladrillo antiguo. El techo era bajo y la obligaba a inclinarse. A lo largo de un lateral, una zanja profunda recogía agua estancada. A cada paso, el aire cambiaba. Olía a tierra viva, pero también a algo antiguo, médico. Como éter marchito. El mapa temblaba en su mano. Una línea clara salía desde la casa y serpenteaba hasta el cementerio. Otra, tachada, llevaba hacia el sanatorio. Sintió que el pulso se le aceleraba sin motivo aparente. O quizá con demasiados motivos. Algunos tramos del pasillo se curvaban en escuadra, obligándola a detenerse. El eco de sus propios pasos rebotaba en las paredes como si alguien la siguiera a dos segundos de distancia. Una palabra susurrada cruzó su mente sin previo aviso: […]
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Capítulo 2: Bajo la Luz Roja y la Tierra Hueca El crujido era leve, seco, como un dedo que rasga una página. Venía de arriba. Ella subió sin pensar, como si la decisión la hubiera tomado antes. Como si la casa lo supiera. El aire cambiaba conforme ascendía. Más espeso, más cargado. Como si respirara otra historia. Una historia que no le pertenecía o que, peor aún, ya había vivido. En el rellano, una ventana estrecha ofrecía una vista de la fachada superior. Desde allí, los balcones de hierro parecían más frágiles. Las ventanas angostas, ladrillos amarillos agrietados, líneas serpenteantes talladas en piedra. Una diadema torcida coronando la casa, observando el tiempo desde lo alto. La parte superior de la casa, vista desde el rellano, parecía más una joya fracturada que una estructura arquitectónica. Las molduras que recorrían el arco superior estaban cargadas de vegetación detenida: hojas que no crujían, flores que nunca habían florecido, esculpidas en piedra como si la primavera se hubiese petrificado allí para siempre. Las ventanas altas y estrechas estaban coronadas por vitrales curvos, cuya luz no se proyectaba con claridad sino con intención. Rojos, ámbares, verdes quemados: el color no iluminaba, envolvía. Entre los marcos […]