L’AMORE ESISTE El sol de Sicilia no perdona.En el seminario de San Cataldo, el aire olía a polvo caliente y piedra vieja.Diana llevaba solo unas horas allí. Pedro y Marco la acompañaban, atentos pero sin poder detenerla. La profesora los había dejado mirar, pero Diana, impaciente, quiso hacer más.Se agachó, tomó una espátula y empezó a excavar sola.—Solo un poco —dijo. Un mal paso, una piedra suelta, y el cuerpo se fue hacia abajo.El golpe fue seco.Pedro corrió. Marco gritó su nombre.Diana intentó sonreír, pero el dolor le subía por la pierna. —Si mi madre se entera, me mata —dijo entre dientes.Pedro le apretó la mano.—Entonces que no se entere… todavía. La ambulancia llegó en minutos.El sol seguía alto, como si nada hubiera pasado. En Capri, el mundo era otro.Rebeca y Luis almorzaban frente al mar, bajo una sombrilla que se movía con la brisa.El vino blanco, el olor a limón, la calma después del viaje. Luis estaba callado.Rebeca lo miró.—¿Qué te pasa?—Nada.—Cuando dices “nada”, es algo. Ella sonríe, intentando animarlo, pero él apenas reacciona.La brisa trae el sonido de una radio cercana, y entre risas ajenas se cuela “L’amore esiste.”Rebeca la tararea distraída, sin saber que en unos minutos […]
#LuisYCanta
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