Reseña personal sobre creer en lo imposible En esta reseña personal sobre fantasía, reflexiono entre Big Fish, Momo y El aliento de los dioses. Brandon Sanderson, Tim Burton y la magia cotidiana me recuerdan que la fantasía sigue siendo un género imprescindible. ¿A mí no me gusta la fantasía? Durante años he repetido que no me gusta la fantasía. Que prefiero las historias realistas, los personajes que podrían cruzarse conmigo en cualquier esquina, las tramas que no necesitan dragones ni magia para conmover. Pero luego miro lo que me emociona y me doy cuenta de que no es verdad. Mi película favorita es Big Fish, que retrata como nadie esa confrontación entre lo que una cree admitir de la fantasía y ese amor paternal que la sostiene. Amo Eduardo Manostijeras, con su melancolía delicada y su ternura imposible. En los libros, Momo me enseñó a escuchar el tiempo, y La historia interminable me recordó que la imaginación también puede doler. Hace poco leí El aliento de los dioses, de Brandon Sanderson, y tuve que rendirme: Sanderson escribe como quien respira otros mundos. Crea universos tan vivos que casi se sienten reales. Y admiro profundamente a quienes leen fantasía con devoción, […]
Sobre mí
La pulsera roja arde en mi muñeca como si guardara un fragmento de luz, como si de algún modo pudiera atrapar el sol y llevarlo conmigo.Al fondo, el faro espera.No importa si llego hoy, mañana o nunca: su luz me alcanza igual.Quizá por eso lo busco, no para tocarlo, sino para seguir viéndolo. Este blog de literatura —desde septiembre— será así: sin calendario fijo, sin compás marcado, como el mar que a veces se agita en terror y a veces se abre en emoción; siempre sincero, más natural, más de corazón. En Las Vidrieras Rojas, la pulsera era un escudo: sostenía un sistema vídrico que retenía las emociones, impidiendo que se rompieran.Hoy late con la misma misión mientras camino hacia mi faro, protegiendo todo lo que he vivido, todo lo que aún no puedo nombrar.Porque ir al faro y llevar la pulsera son lo mismo: avanzar con todo lo que soy y todo lo que guardo. El mar respira lento; yo respiro con él.Cierro el puño y siento el metal calentarse en mi piel.No es un pulso contra nadie, sino contra la pausa, contra el olvido, contra todo lo que intenta apagar la luz. En ese latido regresan Iván y […]
Desde la infancia —esa tierra antigua donde todo era asombro— los libros fueron mi refugio más secreto. Recuerdo las tardes en que las palabras me hablaban en voz baja, me llevaban de la mano por senderos imposibles, y yo, niña aún, escribía en el aire historias que solo el silencio podía leer. Con los años, la literatura dejó de ser únicamente un refugio para convertirse en una forma de habitar el mundo. Algunas obras no solo se quedaron conmigo, sino que se disolvieron en la sangre: Los Miserables, La Sombra del Viento, Al faro, El resplandor, Doctor Sueño, Drácula, La caída de la casa Usher… libros que no se terminan nunca, porque siguen respirando en la memoria de quien los ha amado. Esa relación íntima con la lectura acabó empujándome también a escribir. En 2025 mis historias comenzaron a tomar forma propia, moviéndose entre dos territorios que conviven en mí. Por un lado, el del terror, donde nacieron relatos como Las vidrieras rojas, La voz que me eligió y El corazón del hayedo. Actualmente continúo explorando ese universo con Encaje marchito, una obra que se desarrolla dentro del mundo narrativo de Las vidrieras rojas. Por otro lado, existe un espacio […]