El balcón no es alto cuando lo miro ahora, o quizá sí, pero la altura no se mide en metros sino en esa inclinación de la luz que cae y no se va, que se demora como si supiera que aquí se la espera, que aquí nadie le exige avanzar, que puede apoyarse en la barandilla con la misma confianza con la que yo dejo caer los codos, tibios, un poco húmedos todavía, y dejo que el sol haga ese trabajo lento, casi obstinado, sobre la piel, como si nombrara sin palabras que estoy, que sigo estando, incluso en esta forma incompleta en la que tú ya no estás, no como antes, no con esa voz tuya que apenas era sonido y ya bastaba, ese hilo bajo que no decía nada y lo decía todo. El libro —uno de esos del oeste, de Marcial Lafuente Estefanía— permanece abierto sobre unas rodillas que no sé si son tuyas o mías o de alguien que solo existe cuando cierro un poco los ojos, lo justo para que la luz deje de ser precisa y empiece a parecerse a un recuerdo, y entonces aparece el papel amarillento, la letra apretada, tu dedo siguiendo […]
#microrrelato
Aviso de Contenido Este relato contiene elementos de terror psicológico, sensaciones corporales intensas y atmósferas inquietantes.Si eres sensible a este tipo de contenido, léelo con precaución o siéntete libre de saltarlo. La canción no empieza; te cae encima. La primera nota revienta en el local y se me clava en el pecho, justo ahí donde duele cuando te falta el aire. Nada de ventanas abiertas ni brisas suaves; es un golpe seco. Supongo que estoy tan harta de aguantar el tipo que cualquier golpe me atraviesa. Entonces sale ella a la luz. Flaca, ojerosa, con una pinta de haber visto cosas que te quitarían el sueño. No sonríe, ni saluda, ni falta que hace. Abre la boca y el bar se calla de golpe. No es respeto, es instinto. La gente no baila, se inclina hacia el escenario como si algo los arrastrara. Hasta yo, que siempre estoy a la defensiva, siento que me pesan los párpados. A mi lado, la chica de la mandíbula torcida se ha quedado quieta. Demasiado quieta. Intenta decirme algo y solo le sale un ruido húmedo, pastoso. Antes de que pueda preguntar qué le pasa, la cantante suelta otra nota. Esta no golpea. Esta […]