Capítulo 1: Las Llaves del Olvido
El cielo estaba demasiado bajo aquella tarde, pesado sobre los tejados. Al final de la calle empedrada se alzaba la casa.
No parecía una casa hecha para vivir en ella. Más bien daba la impresión de haber sido construida para atrapar sombras.
Se detuvo frente a la puerta de hierro.
Hacía tiempo que nadie la llamaba por su nombre completo, como si los nombres pesaran demasiado para pronunciarlos. A veces pensaba que su nombre se había vuelto incómodo, algo que la gente prefería evitar.
Se acomodó el moño con un gesto distraído. El lazo rojo que lo sujetaba estaba un poco torcido. No recordaba habérselo puesto aquella mañana.
En la mano llevaba una llave antigua.
Era de bronce ennegrecido y uno de los dientes estaba roto. El metal estaba frío, demasiado frío para el calor de la tarde.
La había encontrado entre las páginas de un libro olvidado en la biblioteca del piso donde apenas pasaba tiempo. Dentro había también un trozo de papel doblado.
El mensaje era breve.
«La casa recuerda lo que tú has elegido olvidar.»
No sabía quién lo había escrito.
O quizá sí, pero prefería no pensar en ello.
Empujó la puerta.
El picaporte cedió con facilidad, como si nadie lo hubiera tocado en años. La madera se abrió con un leve quejido.
El aire del interior le raspó la garganta. Olía a madera húmeda y a flores marchitas que llevaban demasiado tiempo en un jarrón.
La luz que entraba por los vitrales sucios teñía el suelo de colores apagados.
En las paredes, los mosaicos formaban patrones florales. Pero al mirarlos con atención las formas parecían cambiar: pétalos que se convertían en grietas, curvas que recordaban vagamente a ojos.
Avanzó por el pasillo.
El suelo crujió bajo su peso.
El silencio de la casa no era el silencio vacío de los lugares abandonados. Era un silencio lleno de ecos, como si el edificio respirara muy despacio.
Pasó los dedos por la barandilla de hierro. Las formas del metal se enredaban entre sí: espirales, serpientes, raíces. Durante un instante creyó sentir el hierro tibio, como si alguien lo hubiera tocado hacía apenas un momento.
Entonces escuchó un crujido en el piso superior.
No fue un ruido fuerte. Solo un pequeño movimiento, como el paso cuidadoso de alguien que no quiere ser oído.
Se secó las manos en la falda.
Se preguntó, no por primera vez, qué estaba haciendo allí. La respuesta nunca terminaba de aparecer. Solo quedaba la sensación persistente de haber perdido algo hacía mucho tiempo.
Algo importante.
Fue entonces cuando vio la trampilla.
Estaba junto a la escalera, apenas abierta. Por la rendija escapaba una luz débil y temblorosa.
Como la de una vela.
La llave seguía en su mano.
Y continuaba tan fría como al principio.

19 ideas sobre “LAS VIDRIERAS ROJAS – CAPÍTULO 1”
Hola, yo saldría corriendo, pero ella tiene que ir a la trampilla y averiguar qué emite esa luz.
Jajaja, mil gracias. Tomo nota y hago un recuento para ver cuál es el siguiente paso.
Buenos días, bueno pues después de mucho pensarlo y de hablarlo con una amiga que tenemos en común he decidido bajar al sótano, pero quiero que sepas que me quedo con muchas ganas de subir al piso de arriba y ver esas habitaciones llenas de polvo con ventanales enormes y oscuras jajaja. Muchas felicidades por el gran trabajo que estás haciendo María.
Muchas gracias. Estoy muy contenta con estos comentarios. 😘 Sigo con el recuento 😁
Marco la diferencia: ¡Volver afuera! Jajajaj
¡Siempre marcando tendencia! Jajajaja, ¡a volver afuera con estilo!
En primer lugar quiero darte la enhorabuena , María. El relato encierra una atmósfera fría, inquietante y misteriosa ,junto a unas descripciones fascinantes que invitan al lector a palpar y sentir cada objeto y espacio del relato. Me encanta como juegas con la sensación que transmite un edificio aparentemente vacío, y muerto, lleno de recuerdos, olores, sensaciones antiguas.
El pomo que se gira y cede para dar paso a la protagonista, (y a nosotros como lectores ) invita , de forma magistral, a adentrarse en a historia , a querer descubrirla desde dentro y sentir el miedo y el terror que en ella pueden habitar.Es fascinante sentir que la propia casa te empuja a descubrir los secretos que esconde, es un recurso hipnotizador, propio del buen género de terror psicológico. Se puede sentir el peso del aire, denso, caótico.
Todo el relato está teñido de oscuridad (suelos de colores muertos, mosaicos opacos etc), pero la vida también está muy presente. ( respiraciones , ecos, luz filtrada por vitrales, crujidos…). Me encanta como juegas con los contrastes. Puede que haya alguien en el edificio, o puede que no?
En respuesta a la pregunta; Qué hará ahora? – Yo creo que subirá las escaleras, al menos eso es lo que yo haría. jee.
Enhorabuena, de nuevo. Es un relato que invita a descubrir más. Consigues que el lector quiera quedarse en la casa, y no salir de ella.
¡Muchísimas gracias por tus palabras tan generosas! No sabes la ilusión que me hace leer tu análisis tan detallado y sentir que has percibido cada una de esas sensaciones que quise transmitir. Me emociona muchísimo que hayas conectado con la atmósfera y los pequeños detalles, y que el relato te haya envuelto de esa manera.
Me encanta cómo has descrito la casa casi como un personaje más, con sus recuerdos, olores y ese peso denso en el ambiente… ¡exactamente eso quería provocar! Y que me digas que invita a quedarse, a descubrir más, es el mejor cumplido que podría recibir. De corazón, gracias de nuevo por tomarte el tiempo de leer y dejarme un comentario tan bonito y detallado. Me anima muchísimo a seguir escribiendo.
¡Enhorabuena Maria, que bien escribes!
Me deja la historia con mil dudas de que hará pero creo que subirá a ver que pasa por el piso de arriba… jajaja
¡Gracias, gracias! Me alegra un montón que te haya atrapado. Quién sabe qué hará… quizá sí suba… o quizá no… 😜
Impresionante relato María, la atmosfera, las sensaciones que se transmiten, los detalles..
Cada vez está más claro, que tendrías que haber sido escritora, en fin, aún eres muy joven y puedes optar por esta profesión, mucho más creativa y gratificante.
Yo creo que subiría las escaleras…
¡Qué bonito lo que me dices, muchísimas gracias! Me hace mucha ilusión que te haya llegado así, intento cuidar mucho cada detalle para que quien lo lea pueda casi sentirlo en la piel.
Comentarios como el tuyo son los que motivan, de verdad.
Algo me dice que ahí arriba siempre hay algo interesante esperándonos jejejeje 😉
Pues desde el primer momento me llama el subir al piso superior. Esa barandilla que acaricia me impele a subir
Sin duda, hay lugares que nos envuelven y nos llaman sin decir palabra. ¿Subimos entonces? 😊✨
Subamos la escalera
Me encanta como empieza el relato…creo que debería volver a fuera y ver si hay algo oculto que se le haya escapado 🫣
Me alegro mucho que te haya gustado. Me temo que subiremos arriba que la mayoría habéis optado por eso. A ver cómo seguimos 😁
Enhorabuena Marìa !.
Me ha encantado. Yo me veo subiendo esas escaleras. Jee
Siempre arriba!.
¡Muchas gracias! 😊
Me encanta que te hayas metido tanto en la historia, ¡esa imagen tuya subiendo las escaleras me ha sacado una sonrisa!
«Siempre arriba», como dices… con curiosidad, con valentía, y con ganas de descubrir lo que espera más allá.
¡Un placer tenerte leyendo!