Charla de medianoche con Fran Café, libros y algún secreto Por María Ultreia Esta es la primera entrevista que publico y no podía empezar con otra persona. Fran es mi amigo y compañero en Siempre Medianoche y una de esas personas con las que una conversación puede empezar hablando de un libro y terminar, varias horas después, en un audio imposible de resumir. Entrevistarle me resulta fácil y difícil al mismo tiempo. Fácil, porque conozco sus historias, hemos hablado mucho de libros y sé de dónde nacen algunas de sus obsesiones. Difícil, porque cuando existe tanta confianza no siempre es sencillo encontrar preguntas que no hayan aparecido ya en alguna conversación. No quería preparar un cuestionario frío ni demasiado formal. Preferí volver a sus relatos, detenerme en lo que me había inquietado, emocionado o sorprendido y preguntarle por todo aquello que queda fuera de la página. También hablamos de Siempre Medianoche y de un proyecto que llevamos un tiempo preparando, aunque todavía no podamos contar demasiado. Esta es nuestra charla. Pregunta Parece que fue ayer cuando empezamos con el club de lectura y, sin embargo, han pasado muchas cosas desde entonces. Ahora estamos preparando algo nuevo, aunque todavía no podamos […]
#TerrorLiterario
De Hill House a Manderley, un viaje por esas casas literarias que se quedan grabadas en la memoria… y la historia de vidrieras rojas que acabé escribiendo yo misma. Antes de cruzar el umbral y adentrarnos en estos pasillos, quiero hacer una pequeña advertencia: lo que vas a encontrar aquí no es un ranking oficial ni un compendio definitivo del terror arquitectónico. Es algo mucho más íntimo. Esta lista es, sencillamente, una cartografía personal trazada a partir de mis propias lecturas. Son las casas cuyas llaves he sostenido entre las manos al pasar las páginas; los lugares que me han quitado el sueño y que se han negado a abandonar mi memoria. Seguramente existan mansiones más famosas, más sangrientas o más importantes para la crítica ahí fuera, pero estas son las direcciones postales literarias en las que yo, como lectora, me quedé atrapada. Hay casas que te obligan a girar la cabeza cuando pasas por delante. No es porque estén en ruinas, ni porque den miedo a simple vista. Es por algo más sutil: tienen demasiadas ventanas en el piso de arriba. Es un impulso casi físico. Levantas la vista, miras hacia esa última planta y te preguntas si hay […]
A las tres en punto de la madrugada, cuando incluso los relojes parecen dudar antes de avanzar y la ciudad se recuesta en un silencio que casi tiene pulso, tres figuras se adentraron en el camino que conducía al cementerio antiguo. Ningún mortal sensato transita esos senderos a tales horas, pero ellos tres ya habían demostrado en repetidas ocasiones que la sensatez es una flor que rara vez florece entre lectores de su calibre.La noche, despojada de luna, se extendía como un velo de terciopelo negro sobre los tejados. La humedad formaba una película helada sobre los adoquines, brillante como si la propia oscuridad hubiese ido a los talleres a estrenar su mejor atuendo ceremonial. Era una noche con vocación de presagio.Virginia avanzaba en el centro, con una compostura que nacía de un equilibrio peculiar entre la serenidad del que acepta el misterio y el buen juicio del que preferiría que dicho misterio se tomase un descanso. A su derecha, Bram mantenía la mano firme sobre la llave guardada en su abrigo: una reliquia caprichosa que parecía tener criterio propio. Edgar, un paso detrás, oteaba las sombras con la expresividad reservada a quienes han leído suficientes novelas góticas como para […]
Capítulo 1: Las Llaves del Olvido El cielo estaba demasiado bajo aquella tarde, pesado sobre los tejados. Al final de la calle empedrada se alzaba la casa. No parecía una casa hecha para vivir en ella. Más bien daba la impresión de haber sido construida para atrapar sombras. Se detuvo frente a la puerta de hierro. Hacía tiempo que nadie la llamaba por su nombre completo, como si los nombres pesaran demasiado para pronunciarlos. A veces pensaba que su nombre se había vuelto incómodo, algo que la gente prefería evitar. Se acomodó el moño con un gesto distraído. El lazo rojo que lo sujetaba estaba un poco torcido. No recordaba habérselo puesto aquella mañana. En la mano llevaba una llave antigua. Era de bronce ennegrecido y uno de los dientes estaba roto. El metal estaba frío, demasiado frío para el calor de la tarde. La había encontrado entre las páginas de un libro olvidado en la biblioteca del piso donde apenas pasaba tiempo. Dentro había también un trozo de papel doblado. El mensaje era breve. «La casa recuerda lo que tú has elegido olvidar.» No sabía quién lo había escrito. O quizá sí, pero prefería no pensar en ello. Empujó […]